4:28
400 Lunas
🎵 400 lunas habla de un hombre que intenta continuar después de perder a la mujer que amó. Las ciudades cambian, pasan las noches y la vida sigue, pero algunos recuerdos permanecen escondidos en un vaso, una calle o una canción.
No es solo la historia de alguien que no consigue olvidarla. Es la historia de quien tampoco logra olvidar al hombre que fue mientras estaba con ella.
🌙 Cuatrocientas lunas para intentar borrarla.
Ni una sola noche para olvidarse de sí mismo.
Dale al play, déjate llevar por la historia y cuéntame: ¿hay personas que se marchan, pero nunca terminan de irse?
🔔 Suscríbete para descubrir nuevas canciones, historias y videoclips nacidos desde la emoción.
Escúchame y sígueme en tus plataformas favoritas
#400Lunas #NuevaCanción #VideoclipOficial #CanciónDeAmor #Desamor #MúsicaEnEspañol #Cantautor #MúsicaRomántica #HistoriasDeAmor #EzequielMusic #Distrokid
Más de Ezequiel Dominguez Montenegro
Letra de la canción
No te busco en los mapas te encuentro en
el hielo del vaso Tenías la risa en huelga
y el corazón de alquiler Yo era un perro
sin dueño ladrándole al amanecer En tu balcón se
peinaba la luna con peine de sal y un
jazmín se moría despacio por verte pasar Me diste
un hasta luego con labios de feria y metal
Dejaste en mi camisa tu sombra tu letra tu
señal Y yo que iba de valiente me puse
a contar por contar las veces que un nunca
se viste después de que tal Se me hizo
granada un cenicero gris Madrid una navaja durmiendo en
mi raíz Y volví a la condena del reloj
sin testigos a besar los semáforos a hablar con
el frío a la cama sin puerto al ya
veremos a ese dios de las barras que cobra
en silencios Y era yo quien juraba que no
que ni loco pero el alma es un pozo
con sed de tu nombre Me dejaste en la
boca ceniza y anís y me sobraron cuatrocientas lunas
para olvidarte de mí Tus tacones sonaban igual que
un disparo cordial Yo aprendí a ser estatua por
no suplicarte que más En la plaza lloraban los
perros la calle la luz y un caballo de
humo se iba tropezando en el blues Te fuiste
con alguien que olía a domingo y a hotel
Yo me quedé con mi orgullo jugando a perder
y perder En mi pecho crecía un clavel de
cuchillo y carbón y el amor cuando quiere no
pide permiso ni perdón Se me hizo tu risa
aún no por repetir se me hizo mi vida
aún sí por sobrevivir La luna se descalza la
noche se hace pan mi sangre va cantando por
donde tú no estás Hay un niño en mi
sombra pidiendo tu perdón y una guitarra ciega rezando
en mi rincón Y volví a la condena del
reloj sin testigos a romperme despacio a reírme del
hilo que cose los naufragios que ata los tequeros
con nudos de resaca y de labios ajenos Y
era yo quien juraba que no que ni loco
pero el alma es un pozo con sed de
tu nombre Me dejaste en la boca ceniza y
anís y me sobraron cuatrocientas lunas Y ni una
sola noche para olvidarte de mí